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Chamanismo Andino "Técnica Tawantin"
Domingo 7 de Junio 10:00hs
Ranelagh, Provincia de Buenos Aires, centro cultural Casa Maestro de Vicenzo Calle 366 n° 901

Chamanismo Andino "Técnica Tawantin"

Talleres y Aprendizaje
Tawantin es una técnica energética que pertenece a un camino ancestral. Ésta práctica propone integrar los 4 aspectos del ser humano, cuerpo, mente, alma y espíritu. Logrando de ésta forma el descubrimiento del poder personal y un estado de conciencia en el Amor Incondicional a lo que llamamos 5ta dimensión de conciencia. Logrando así un bienestar interno como externo en todos los ámbitos de la vida.
El Tawantin es una palabra de origen quechua que significa integración. Se trata de una técnica energética que guía al ser humano a transitar un proceso de integración interior. En términos de la psicología de Carl Gustav Jung, este camino puede entenderse como la integración de la sombra y el acceso al sí mismo, alcanzando así un estado pleno de conciencia.
Este proceso, conocido como proceso de individuación, consiste en unificar los distintos aspectos del ser: consciente, inconsciente y subconsciente. A través del Tawantin, esta integración se vuelve una experiencia práctica y vivencial.
El Tawantin es una práctica sencilla que no requiere conocimientos previos, sino la apertura y el entendimiento de que la mente puede ordenar el contacto consciente con las energías que lo componen.
Dentro de esta técnica se reconocen dos energías fundamentales. La primera es Munay, que representa el amor incondicional o la energía divina. Según la visión del chamanismo, esta energía pertenece a una quinta dimensión de conciencia y tiene la capacidad no solo de expandir nuestra percepción, sino también de activar el potencial interno del ser humano.
La segunda energía es Huilca, vinculada a la Madre Tierra, a la materia y a la energía primordial. Esta energía complementa a Munay, permitiendo que ambas actúen en conjunto. La integración de estas dos fuerzas genera un proceso profundo de transformación, imprimiéndose en nuestro ser y dando lugar a la unificación de cuerpo, mente, alma y espíritu.
De esta manera, el Tawantin introduce al ser humano en un camino de expansión de conciencia. A medida que se entra en contacto con estas energías, se produce una transformación progresiva que nos lleva de un estado de conciencia limitado a un estado más pleno e integrado.
Para comprender este proceso, puede compararse con la germinación de una semilla. En el chamanismo andino, del cual provienen estas enseñanzas, se concebía al espíritu humano como una semilla llamada Inka Muju, que en quechua refiere al potencial de iluminación que habita en cada ser.
Así como una semilla necesita ser nutrida para crecer, el espíritu requiere ser alimentado por energías sutiles. Por un lado, las energías cósmicas o divinas —según la creencia de cada persona, ya sea el universo, la fuente, Dios, Buddha, Krishna o Allah— y por otro, la energía de la Madre Tierra.
Estas fuerzas actúan como nutrientes que permiten el desarrollo del espíritu. A través de este proceso, la semilla germina, crece y finalmente florece, dando lugar a la transformación del ser en su máxima expresión, como un árbol que ha alcanzado su plenitud